Casi todos nuestros relojes, barómetros y lámparas de barco están fabricados en latón macizo. Es un material noble que sobrevive generaciones, si se le trata bien.
Lacado o sin lacar: la gran diferencia
La mayoría de los instrumentos modernos llevan una capa de laca protectora. Regla de oro: el latón lacado nunca se pule con productos abrasivos. Basta un paño suave, seco o ligeramente húmedo. Los limpiametales disuelven la laca y crean manchas irreversibles.
El latón sin lacar (o una pieza antigua cuya laca ya se fue) sí admite pulido clásico con un limpiametales de calidad y un paño de algodón, siempre con movimientos suaves.
A bordo: el salitre es el enemigo
- Aclare de vez en cuando con agua dulce y seque bien.
- No monte instrumentos lacados a pleno sol permanente: el calor envejece la laca.
- Una fina capa de cera microcristalina protege las piezas más expuestas.
Cromado y acero inoxidable
Las versiones en latón cromado o acero inoxidable (como los instrumentos VION) son las más resistentes al ambiente marino: agua, jabón neutro y paño seco, nada más. Perfectas para cubierta y exteriores.
Primero: ¿latón lacado o sin lacar?
Casi todos los instrumentos náuticos modernos —los relojes y barómetros de Schatz 1881, las lámparas de Foresti & Suardi y de Delite— llegan con una capa de laca transparente que protege el latón del aire salino. Mientras la laca esté intacta, el latón no se oxida y solo necesita un paño. Los objetos antiguos o expresamente «sin lacar» (o con la laca ya desgastada) sí se oxidan y piden pulido periódico. Saberlo antes de tocar nada evita el error más frecuente: pulir un latón lacado y arrancar la laca.
Cuidado del latón lacado
- Limpie con un paño suave y seco o ligeramente humedecido en agua tibia con una gota de jabón neutro.
- Seque siempre; el agua estancada en las juntas deja marcas.
- Nunca use productos de pulir, estropajos, vinagre, amoniaco ni limpiadores con cítricos: dañan la laca.
- A bordo, aclare con agua dulce tras una travesía con rociones y seque con gamuza.
Pulido del latón sin lacar
- Desmonte o proteja el cristal y la esfera; los pulimentos mojan y manchan.
- Aplique un pulimento para latón de calidad con un paño de algodón, en pequeños círculos, sin cargar el producto.
- Retire con un paño limpio antes de que el pulimento seque del todo y abrillante con microfibra.
- Si quiere frenar la oxidación, termine con una fina capa de cera microcristalina o una laca en spray para metales.
Cromo, níquel y bronce envejecido
El cromo y el níquel solo necesitan paño húmedo y secado: evite abrasivos, que rayan. El bronce envejecido o el latón «antique» deben su encanto a la pátina: límpielos en seco y no los pula, o perderán precisamente el acabado que los hace especiales. Tiene más detalle sobre los acabados en nuestra guía latón, cromo o bronce envejecido: qué acabado elegir.
Lo que el mar hace con el latón
La sal y la humedad aceleran la oxidación; por eso las lámparas y los relojes expuestos en cubierta o cerca de portillos abiertos merecen un repaso más frecuente. Si observa puntos verdes (cardenillo) bajo la laca, es señal de que esta se ha agrietado: en ese caso lo limpio es retirar la laca por completo, pulir y volver a proteger.
Preguntas frecuentes
¿Cada cuánto debo pulir?
Lacado: nunca, solo limpiar. Sin lacar: en interior, dos o tres veces al año; a bordo o junto al mar, cuando pierda brillo.
¿Puedo usar limón y sal o kétchup?
Son remedios caseros ácidos que funcionan a medias y pueden dejar manchas; en piezas de calidad es preferible un pulimento específico.
¿Y si la esfera se ha amarilleado?
Las esferas no se pulen. Si el cristal o la esfera están deteriorados, en nuestra sección de repuestos hay cristales y esferas originales para las series Royal, Midi y Fyrkat.













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