El vaso de tormenta es una ampolla sellada con una solución de alcanfor que cristaliza de forma distinta según las condiciones atmosféricas. El almirante FitzRoy —capitán del Beagle de Darwin— lo hizo famoso a bordo en el siglo XIX, y los daneses de Delite lo siguen fabricando artesanalmente hoy.
Qué le dice el cristal
- Líquido claro: tiempo estable y despejado.
- Cristales pequeños en suspensión: humedad, posible llovizna.
- Helechos o plumas que crecen: empeoramiento, frente frío o tormenta en camino.
- Cristales en el fondo: aire seco, tiempo asentado.
No es un instrumento de precisión certificada: es un objeto fascinante de tradición marinera que, colocado en condiciones estables, sorprende por lo bien que acompaña a los cambios de tiempo.
Dónde colocarlo
Lejos de radiadores y del sol directo, a temperatura lo más constante posible: un mamparo interior, la mesa del salón o una estantería resguardada. A bordo, móntelo con su soporte de pared original.
¿El líquido se ha enturbiado?
Los vasos de tormenta de Delite pueden repararse: existe un kit de reparación y el fabricante se encarga de la sustitución de la ampolla. Los encontrará en nuestra sección de repuestos y accesorios.
Un poco de historia: FitzRoy y el «barómetro químico»
El vaso de tormenta se hizo famoso en el siglo XIX gracias al almirante Robert FitzRoy, capitán del Beagle en el viaje de Darwin y pionero de la predicción meteorológica. FitzRoy lo describió en su manual para marinos y lo repartió por los puertos británicos junto al barómetro de mercurio. Desde entonces forma parte del equipo clásico de la cámara de derrota, más por tradición que por ciencia.
Qué hay dentro
Un tubo de vidrio sellado con una disolución de alcanfor, nitrato potásico y cloruro amónico en alcohol y agua destilada. Al variar la temperatura (y, según algunos, la presión), el alcanfor cristaliza o se disuelve y dibuja formas distintas. El líquido nunca debe abrirse ni rellenarse: está sellado de fábrica.
Cómo se «leen» los cristales
- Líquido claro: tiempo estable y despejado.
- Líquido turbio: nubes o lluvia próxima.
- Pequeños puntos en suspensión: humedad alta, niebla.
- Cristales en la parte superior: viento en aumento o tormenta.
- Hilos o plumas de cristal: viento.
- Cristales grandes y abundantes en invierno: frío intenso o nieve.
Conviene decirlo con claridad: los estudios modernos indican que el vaso reacciona sobre todo a los cambios de temperatura y que su valor predictivo es limitado. Es un instrumento histórico y decorativo, precioso en una repisa o un mamparo, no un sustituto del barómetro aneroide.
Dónde colocarlo
En el interior, a la sombra, lejos de radiadores, estufas y de la luz solar directa, y preferiblemente en un lugar con temperatura estable. Si el vaso se queda «dormido» (siempre claro o siempre turbio), bastan un par de días de cambios de temperatura reales para que vuelva a mostrar actividad; en ningún caso hay que calentarlo con fuerza ni agitarlo bruscamente.
Vasos de tormenta Delite
En nuestra colección encontrará los vasos de tormenta de Delite, la casa danesa de Måløv: modelos de pared en latón y acero inoxidable y versiones de sobremesa con peana de madera, con la misma disolución clásica. Para un vaso roto o un soporte dañado existe un kit de reparación en nuestra sección de repuestos. Y si busca un regalo náutico con historia, el vaso de tormenta es uno de los que más gustan: véalo junto a otras ideas en nuestra guía de regalos náuticos.
Preguntas frecuentes
¿Puedo llevarlo a bordo?
Sí; colóquelo en un soporte fijo o cardán y protegido de golpes. El vidrio es resistente, pero es vidrio.
¿El líquido es peligroso?
El tubo está sellado y no requiere manipulación. Si se rompe, ventile, no lo ingiera y limpie con guantes: contiene alcohol y sales.
¿Se puede «recargar» o regenerar?
No es necesario ni posible: la disolución no se gasta. Los cambios de temperatura son lo que mantiene el vaso «vivo».













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